Lejos del ruido, lejos de la lejanía, del verso de las almas sin alma.
De rostros sin rostro, de risas de maniquí, lejos de la perfección.
Me quedé en mi isla.
Lejos del miedo, del miedo a decir no, del miedo a ser yo mismo, lejos de tener miedo del miedo.
Lejos de tener por tener.
Decidí quedarme en mi isla
Cerca de ser, de estar, cerca de las viejas almas habitadas en mil cuerpos.
Cerca de mi mellizo, de mi tierra, cerca de lo que quiero, lo único que necesito.
Este artículo forma parte de mis reflexiones sobre el oficio, donde tengo ordenado todo lo que he escrito sobre la forma de trabajar y los clientes.

Consultor de marketing digital con 15 años de experiencia. Empresario del sector tecnológico y autor. Trabaja el posicionamiento, la captación y la conversión de empresas y despachos profesionales, con el foco puesto en los clientes que entran por la puerta y no en las posiciones sueltas.
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