No es el precio. No es el surtido. Es una búsqueda de cinco palabras que se hace mil veces al día en tu barrio, y que el grande tiene perdida de antemano.
Ocho preguntas. Menos de dos minutos. Sales con una nota y con las lecciones que te tocan a ti.
Déjame tu correo y te mando las seis lecciones y tu plan.
Te cuento algo que vi cerca de mi casa.
Hay una galería de esas de toda la vida. Carnicería, pescadería, pollería, frutería. Gente que se sabe tu nombre y el de tus hijos.
Y hace un tiempo les pusieron un hipermercado a doscientos metros.
Ya sabes cómo sigue esto. Que si no puedo competir en precio. Que si tienen aparcamiento. Que si abren el domingo.
Todo cierto.
Pero hay una pelea que el hipermercado no puede ganar, y ni siquiera se ha enterado de que existe.
Mira lo que pasa cuando alguien de ese barrio coge el móvil y escribe «pescadería cerca de mí».
Google no enseña webs. Enseña un mapa con tres negocios.
Y el hipermercado, en esa búsqueda, sale mal parado. ¿Por qué? Porque su ficha de Google dice «supermercado». No dice pescadería. No dice frutería. No dice pollería. Tiene una ficha enorme y generalista para todo, y ahí dentro el mostrador de pescado no existe.
La pescadería de la galería sí puede decirlo. Puede poner «pescadería» como categoría, escribir sus servicios, enseñar el género de hoy en una foto y contestar a sus reseñas.
Y entonces aparece por delante del gigante. En esa búsqueda. Sin pagar un euro de publicidad.
Ojo, seamos honestos: en la búsqueda «supermercado» no le vas a ganar, y en número de reseñas tampoco. Pero en la búsqueda de tu oficio, la que hace el vecino que quiere merluza buena esta tarde, la pelea es tuya. Si trabajas la ficha.
Y eso vale igual si en vez de una pescadería tienes una cerrajería, un taller, una clínica dental o una asesoría. Siempre hay alguien más grande. Y siempre está esa búsqueda que el grande tiene mal puesta.
Esos tres se llevan las llamadas.
El resto existe, pero para el que busca es como si no estuviera.
Lo que decide quién sale en ese mapa no es tu web. Es tu Perfil de Empresa en Google, lo que antes se llamaba Google My Business y todo el mundo sigue llamando la ficha.
Esa que abriste hace años, o que abrió alguien por ti, y que no has vuelto a tocar.
Una categoría puesta a ojo. Ningún servicio escrito. El horario de antes de la pandemia. Cuatro fotos de hace tres años. Y reseñas sin responder desde el verano pasado.
Lo mejor de esto no es que se pueda arreglar.
Es que tu competencia tampoco lo ha hecho.
En la mayoría de sectores locales, el que sale primero no es el que más sabe de internet. Es el único que se sentó una tarde a rellenarlo todo bien.
Antes de contarte qué hay dentro del curso, mejor que veas por dónde andas.
Ocho preguntas de sí o no. Contesta con lo que sepas ahora mismo, sin abrir nada. Si tienes que ir a mirarlo, la respuesta es no.
1. ¿Sabes qué categoría principal tienes puesta ahora mismo, sin mirarlo?
2. ¿Tienes escritos tus servicios uno a uno, cada uno con su descripción?
3. ¿Tu horario tiene puestos los festivos, el 12 de octubre y la Navidad?
4. ¿Has subido alguna foto a la ficha este año?
5. ¿Respondiste la última reseña que te dejaron?
6. ¿Le has pedido una reseña a todos los clientes que atendiste este mes?
7. ¿Has publicado alguna novedad en la ficha en los últimos treinta días?
8. ¿Sabes qué escribe la gente en Google antes de acabar en tu ficha?
Seis lecciones. Unos treinta minutos en total. Se ven en una tarde y se aplican esa misma tarde.
Todo con la ficha de un negocio de ejemplo, Fontanería López, que empieza hecha un desastre y termina bien. Vas viendo cómo queda cada campo después de tocarlo.
Es para ti si atiendes clientes en una zona concreta y quieren llamarte: fontanero, cerrajero, pescadería, clínica dental, taller, asesoría, peluquería, tienda de barrio. Y si de internet sabes lo justo para mirar el correo y poco más. El curso está hecho justo para eso.
No es para ti si vendes online a toda España sin local ni zona, si ya llevas años peleando el mapa con herramientas de pago, o si esperas un truco para salir el primero mañana. Eso no existe, y quien te lo venda te está engañando.
Porque esto es el suelo, no el techo. Dejar la ficha impecable lo puede hacer cualquiera sin pagar a nadie, y me parece mal cobrarlo. Lo que viene después —adelantar a los tres que ya la tienen bien— es otro trabajo, y ahí sí tengo un curso de pago. Si te sirve el gratis, ya sabrás si te interesa el otro.
Haz la prueba, mira tu nota y quédate con las lecciones que te tocan. Te las mando al correo con el curso entero.
PD. Si no quieres dejar el correo, no pasa nada: las seis lecciones están publicadas en mi canal, gratis y sin registro. Dejarlo aquí solo te añade tu plan y lo que vaya publicando de SEO local.
¿No le encuentras sentido a la vida? Ponte a trabajar. En serio. El trabajo le da sentido a todo. Te pones a trabajar y vas apilando, piedra a piedra, ladrillo a ladrillo, tu carácter y tu identidad. Da igual lo que seas: hazlo a tope durante tres meses y verás cómo el sentido de tu vida renace.
El domingo 27 publico gratis el curso de la ficha de Google. Seis lecciones, media hora, y tu negocio en el mapa.
Al lado de tu tienda han abierto un hipermercado. Hay una búsqueda que él tiene perdida: la de tu oficio.
¿Cuándo respondiste la última reseña? Esa es la pregunta que decide si te llaman a ti o al de al lado.